El café sin azúcar es una alternativa de bajo aporte calórico que permite aprovechar los compuestos naturales del grano sin añadir calorías adicionales. Una taza de café negro contiene aproximadamente dos calorías y aporta sustancias como cafeína, polifenoles y ácido clorogénico, reconocidos por sus propiedades antioxidantes y su influencia en diferentes funciones del organismo.

Entre sus posibles beneficios destacan la mejora del estado de alerta y la concentración, su asociación con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y sus efectos positivos sobre la salud hepática. Diversas investigaciones también relacionan el consumo habitual de café con una menor acumulación de grasa corporal y una posible protección frente al daño celular, gracias a sus compuestos bioactivos.

La cantidad de azúcar añadida es otro factor importante. Estudios citados en la investigación señalan que consumir café sin endulzantes se asocia con mayores beneficios metabólicos que tomarlo con azúcar, cuyo aporte calórico puede acumularse con el consumo diario. Además, eliminar el azúcar permite disfrutar el sabor natural del café sin incorporar calorías adicionales.

Sin embargo, su consumo debe ser moderado, ya que la cafeína puede provocar alteraciones del sueño, ansiedad o molestias digestivas en personas sensibles. Para adultos sanos, la referencia de seguridad establecida por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria es de hasta 400 miligramos diarios de cafeína. Los especialistas recomiendan prestar atención a la tolerancia individual y considerar opciones descafeinadas cuando sea necesario.